jueves, 24 de febrero de 2011

Conciencias dormidas



Han pasado varias semanas, pero aún me cuesta creerlo.

Iba a empezar diciendo que los recientes acontecimientos acaecidos en Túnez, Egipto, etc...pero creo que no es lo adecuado.

Hoy, ahora mismo, hay gente que está gritando, corriendo, luchando, muriendo. Esta gente, a la que seguramente miraríamos con cierto desprecio si nos cruzáramos con ell@s por la calle, en el metro, si nos pidieran la hora, esta gente que viven en países que pensamos subdesarrollados y que apenas saben qué es vivir por que no cuadran con nuestros patrones preestablecidos, esta gente de tez morena y lenguaje incomprensible, esta gente hace que un tipo como yo, un individuo que escribe un post en un blog que  pasa casi completamente desapercibido en el universo de internet, sienta admiración y vergüenza.

Admiración al comprobar que existen personas que están dispuestas a morir por defender una idea de la que tienen únicamente referencia gracias a internet o algunos contactos personales, pero que no han experimentado nunca: la libertad.

Vergüenza al descubrir que aquí, en el occidente europeo, en el "primer mundo", adolecemos de dos graves problemas: la constante queja por casi todo y el adormecimiento social. Y sí, me incluyo en ambos elementos, por lo que siento vergüenza propia en primer lugar, pero también como colectivo social.

No es cuestión de nombrar los países que se andan sumidos en esta situación de "revuelta", con que simplemente uno de ellos lo hubiera hecho es suficiente. El año 2011 podrá pasar a la historia por muchas cosas, pero sin duda, su titular debería ser algo así como "más fuertes que la opresión".

No creo que haya mucho que decir después de lo que vemos en la televisión o escuchamos en la radio. sólo puedo añadir un enorme SUERTE  a todos los que se exponen buscando un futuro diferente y un aún más grande GRACIAS por demostrar que hay motivos para creer en el ser humano.

A todos, como hermanos, un abrazo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

ESCAPADAS OH, Turismo y enoturismo

En esta ocasión me hago autobombo, es decir, que cuelgo un vídeo de Castilla La Mancha En Vivo en el que aparezco diciendo cuatro cosillas de lo que se puede hacer en Bodegas y Viñedos Casa del Valle, mi actual lugar de trabajo.



Espero que os guste

miércoles, 26 de enero de 2011

Reinvención argumental

Durante el pasado año he colgado diferentes post que podían englobarse en 2 apartados distintos: por un lado, relatos cortos; por el otro curiosidades personales.


Con todo, se coló entre ambas categorías algún que otro recado con el que pretendía criticar elementos que por un motivo u otro habían conseguido generar en mi una reacción poco positiva. Vamos, que me cabreaban.


A día de hoy siguen siendo muchísimos los temas que me parecen interesantes para  plantear en el blog, pero por falta de tiempo y, a veces, de motivación, los voy dejando pasar. También hay otro motivo: será que me hago viejo y cascarrabias o que tolero menos la incompetencia personal, es decir, es no saber tratar a las personas con un mínimo de respeto y educación, pero cada vez llevo peor que gente que llega a fin de mes gracias a mi (y a ti, y a ti y a todos nosotros), me atienda como si fuera imbécil.


Todo esto viene a que he decidido colgar desde esta semana aquellas cosas que me parezcan dignas de mención en cuanto a la atención al cliente se refiere, tanto en lo positivo como en lo negativo, y siempre desde una óptica subjetiva, personal e intransferible.


Hoy solo presento la novedad, el próximo post será el primero (y, creo, bastante extenso) que dedicaré a "desfazer entuertos". No creo que sirva de mucho, pero desde luego, a mi al menos me valdrá de desahogo. Sólo mencionaré una palabra que os dará una pista precisa de cuál será el argumento: Vodafone.


Hasta el próximo cabreo.

martes, 28 de diciembre de 2010

El resquicio de la bondad: Tregua de Navidad de 1914


Aunque hace ya tiempo que había escuchado la historia, fue otra vez un programa de radio (Milenio 3) el que me ha hecho retomar el tema y, dadas las fechas en las que nos encontramos, estimo que un blog referente a la Tregua de Navidad de 1914 es más que oportuno.

1914 siempre quedará marcado en los anales de la humanidad como el año en que una guerra, la I Guerra Mundial, modificó el mundo y la forma de enfrentarse entre naciones. Se dio un paso más en el grado de brutalidad y se abrió camino hacia la globalización de la muerte. Un tétrico panorama que no haría más que incrementarse pocas décadas después por parte de los mismos protagonistas (y algunos nuevos) durante la II Guerra Mundial.

Sin embargo, en un mundo dibujado por trincheras, suciedad, frío, hambre, desesperación y horror, unos hombres hallaron un atisbo de humanidad: La nochebuena de 1914 alemanes e ingleses estaban enfrentados en los campos de la ciudad belga de Ypres. Durante la tarde de ese día 24 el ruido de disparos y bombardeos fue cesando, hasta el punto de que el silencio abrazó la zona, algo que desde luego tuvo que ser muy extraño para unos combatientes habituados a convivir con sonidos de armas y gritos.

Los soldados alemanes fueron los primeros. Siguiendo sus tradiciones empezaron a decorar los árboles como eso, árboles de Navidad, y poco después sus voces se elevaron cantando villancicos. Los ingleses, sorprendidos al principio, siguieron ese mismo camino y poco después ambos ejércitos cantaban y se mostraban  unos a otros de forma abierta y cordial, sin armas, sólo disfrutando de un sentimiento común de proximidad y comprensión. De forma pacífica se recuperaron los cadáveres que había entre las trincheras de los dos bandos, dándoles sepultura. Incluso se habla de que se llegó a disputar algún partido de fútbol entre alemanes e ingleses.

Lo más curioso es que la noticia de este suceso se extendió en el frente y, tomando como ejemplo lo sucedido en Ypres, otras zonas de conflicto se sumaron a esa tregua espontánea y no prevista por los mandos militares (quieres, por cierto, se opusieron rotundamente a la situación).

La duración de la paz fue variable: en algunos puntos unas horas, en otros casi un mes. Sea como fuere, unos soldados, en el peor escenario imaginable, pararon una guerra por que sentían que había algo más importante que la posesión de territorios, la defensa de una bandera o las órdenes de un superior. Después de matarse unos a otros, esos soldados aún sentían que eran personas.

Este post no pretende ser un enaltecimiento de la Navidad (cada uno con sus creencias que haga lo que desee), si no un apoyo a la cordura, al optimismo y a la importancia de los sentimientos como motor de nuestras vidas.

A mi me conmueve esta historia, espero que a algun@ más le pase lo mismo. Felices Fiestas.

P.D. si queréis saber un poquito más, pinchar aquí.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuando el alimento no es un derecho



Durante las últimas semanas apenas he podido encontrar un momento para consultar el correo electrónico, por lo que colgar un post era una utopía. Sin embargo, y gracias a un trabajo de clase de un curso al que asisto, he tenido la oportunidad de profundizar en un tema que hace bastante tiempo tenía marcado como pendiente: Monsanto.

La mayoría de los que lean ese nombre se quedarán con cara de "vale, ¿qué es eso?".

Monsanto es una empresa estadounidense creada en 1901 por un químico llamado John Francys Queeny y que puso ese nombre a la compañía en honor a su esposa (es el apellido de ella). Un acto romántico para un negocio basado, en sus inicios, en la fabricación y venta de sacarina.

A lo largo del siglo XX Monsanto diversificó sus actividades gracias a la adquisición de compañías del ámbito químico, como fabricas de plásticos o resinas. Sin embargo, fue a partir de la década de los 60 cuando la empresa empieza a ser conocida mundialmente, y no por sus actos de caridad. Estados Unidos estaba embarcada en la guerra de Vietnam en esa década, y decidió contratar a grandes empresas químicas con el objetivo de desarrollar un herbicida que matara las cosechas de los vietcongs para, de ese modo, desgastar sus reservas durante el conflicto. Monsanto creó para tal fin el llamado "Agente Naranja", un "herbicida" que mató a 400.000 asiáticos, dejó secuelas en más de 500.000 niños y afectó a los cultivos y recursos hídricos durante las décadas siguientes. De hecho, muchos soldados americanos fueron afectados por el agente naranja y a su vuelta a la amada patria quisieron denunciar a su propio gobierno. Lamentablemente para ellos, el Tío Sam sabe lo que se hace y en el artículo 38 de la Constitución deja bien clarito que ningún soldado podrá acusar de nada a su país sea cual sea el perjuicio o daño personal derivado de un enfrentamiento militar. ¿Qué opciones les quedaban? Denunciar a la empresa que inventó en famoso agente. El resultado, como no podía ser de otro podo, fue la desestimación de las acusaciones (Monsanto disponía de otro ejército, el de abogados). 

Los últimos 50 años Monsanto se ha convertido en uno de los mayores imperios del mundo, sobre todo gracias a los alimentos genéticamente modificados o transgénicos y a su herbicida Roundup. Tanto es así que la empresa casi duplica (según datos de 2009) la producción y facturación respecto a su inmediato competidor, Dupont.

En su camino hacia la cumbre la compañía ha sufrido ataques importantes: críticas a sus herbicidas biodegradables (que después se demostró que no lo eran), a sus hormonas para la mayor producción de leche de vaca (que generaba diversas enfermedades en los animales y que podían traspasarla a quien consumieran los productos derivados de ellos), a sus productos de potenciación agrícola (utilizando para ello uno de los 12 productos más tóxicos generados por el ser humano, según las Naciones Unidas), multas por sobornar a altos funcionarios indonesios para que hicieran la vista gorda ante los análisis medioambientales que debían realizarse sobre plantas de algodón tratadas con productos Monsanto, suicidios de agricultores en la zona de Afganistán-Paquistan como consecuencia de la desesperación de los que no podían mantener a sus familias por no poder comprar las semillas de la empresa,e tc.

¿La última? (por si acaso, yo diría penúltima) Llevar a Haití cientos de toneladas de semillas de maíz transgénico para ayudar al país tras la tragedia sufrida en enero, cuando un terremoto devastó la nación. Un acto muy generoso por facilitar las semillas a bajo coste y alargar los plazos de pago. Sin embargo los haitianos han rechazado el uso de esas semillas ¿Se han vuelto locos?. 
Diversos estudios realizados a esas semillas indican que son un regalo hacia la dependencia de los productos patentados Monsanto, puesto que para que culmine la cosecha se hace necesario el uso del herbicida Roundup (no ofrecido de forma semi-altruista como las semillas), pero además la utilización de ese tandem condicionaría la productividad del suelo a esos productos, ya que las plantas germinadas serían estériles y los herbididas impedirían el crecimiento de plantas que no hubieran sido modificadas genéticamente para sobrevivir a ellos.

Cuando menos es interesante descubrir que lo más básico, el alimento, ha dejado de ser un derecho para convertirse en un visado hacia un dominio corporativo a escala mundial. No soy muy optimista respecto al futuro "libre" del ser humano, más bien creo que la libertad que tengamos dependerá de qué les interese más a los grandes lobbys.

Espero no tardar demasiado en escribir mi próximo post, pero de momento anticipo que en el futuro hablaré del agua, posiblemente el principal motivo de conflicto y guerra a partir de la segunda mitad del siglo XXI...al tiempo.