miércoles, 21 de diciembre de 2011

2011. Despedidas



Como no me va a dar tiempo a hacer lo que tenía en mente (y que callo por si para el próximo año tengo posibilidad de llevarlo a cabo), he decidido reflejar en diferentes post aquellos hechos que, al menos para mí, han sido importantes durante el 2011.

Para empezar la serie he escogido las despedidas de este año, grandes figuras públicas que nos han dejado. Eso sí, que sean grandes no implica que lo sean desde un punto de vista positivo...simplemente que han tenido un papel muy destacado en las últimas décadas. Dicho ésto, empecemos:

1.) Osama Bin Laden (Mayo)
2.) Steve Jobs (Octubre)
3.) Muamar El Gadafi (Octubre)
4.) Kim Jong-il (Diciembre)

Creo que al menos de los 3 primeros se ha hablado largo y tendido:

El cerebro de los atentados del 11-S y diablo mundial por excelencia encontró su final a manos de las fuerzas especiales estadounidenses. Como ya hice alusiones a ello en artículos anteriores, no me extiendo.

Steve Jobs también mereció una alusión en este blog. Quizá si esta lista se hubiera hecho siguiendo criterios de aportaciones positivas o negativas a la humanidad o simplemente desde ópticas políticas, tecnológicas o sociales, el amigo Jobs no se encontraría haciendo compañía a los otros tres, pero si la idea final (al menos eso pretendo) es remarcar la desaparición de personas de una innegable relevancia, es obvio que ha de estar. 
Si lo pensamos fríamente, el primero fue un peligrosísimo terrorista y el tercero y el cuarto dictadores en sus países...¿Qué hizo Jobs para merecer tan ingrata compañía? Sencillo, cambiar el día a día de millones de personas a través de sus aportaciones a la tecnología. Pero además, fue capaz de transmitir pasión por la vida. Os dejo un enlace que seguro que os hará entender mejor de qué hablo.

Libia era decir Gadafi. La revolución iniciada en Túnez llegó a este país y la solución que encontró el líder no fue otra que iniciar una guerra civil. También a este respecto publiqué un par de post en los que era muy crítico con la actitud de los países occidentales, sin que ello supusiera excusar a Gadafi por las atrocidades cometidas.
Tampoco le veremos sentado en un banquillo. Espero que el triunfo de los que buscaban la libertar haya sido el primer paso de un proceso que necesitará de inteligencia y buena mano para no repetir errores pasados.

Por último, el más reciente: Kim Jong-il, hasta su fallecimiento dueño y señor de Corea del Norte, una potencia atómica con la que los países occidentales tienen pesadillas...que no terminan con el fallecimiento del personaje, ya que tomará el relevo uno de sus hijos del que se empieza a comentar va a mantener una política aislacionista clara, pero sobre todo, que apretará aún más si cabe las clavijas a sus conciudadanos y a todo hijo de venido del país que toque, ya tengan los ojos rasgados o no.
Es cierto que esta problemática nos pilla al otro lado del planeta, pero de todo lo expuesto hasta ahora es lo que más nos debería preocupar.

Imagino que cualquier otra persona haría una lista más larga o corta, con los mismos individuos o con otros, siguiendo criterios diferentes o similares. En realidad estas listas me sirven a mí y a mi memoria de pez para no olvidar los hechos que me llamaron más la atención durante el año que casi casi se nos ha ido ya.

A ver si trabajo y pereza me dejan y continúo con las listas que tengo previstas.

A ver ¿Qué pondríais vosotros?




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Plenamente insatisfecho

No han pasado aún dos horas desde que he visto un curioso reportaje en un telediario. El tema que abordaba era la buena predisposición de algunas empresas para ayudar a sus empleados a conciliar mejor su vida profesional y personal, aunque quizá la solución que han encontrado pueda considerarse "algo particular": ofrecerles un grupo de asistentes para su día a día que se encargue de hacer la compra, limpiar en casa, ir a por los niños, elegir un regalo a la pareja el día de su cumpleaños, etc.



Si vemos la capa superior de la cuestión se puede pensar que es una ingeniosa y muy aguda solución para la carencia de tiempo libre de la mayoría de los empleados. Pero si rascamos un poquito, un poquito nada más, lo que se aprecia es un grave problema social: estamos volcados, ya sea por necesidad o por elección propia, en nuestra profesión y estamos dejando de lado los valores que mucho tiempo después, cuando queramos jubilarnos, anhelaremos como locos. Compartir tiempo de calidad con seres queridos, buscar un obsequio para alguien especial, comer fuera simplemente porque puedes ver 10 minutos a alguien que es importante para ti y hace tiempo que no ves...son sólo algunos ejemplos de lo que está desapareciendo, de lo que nos estamos deshumanizando.

Soy de los que cree que cuando tocan las malas hay que apechugar y salir como sea de los problemas, pero en las buenas hay caminos para escoger y, aunque últimamente parece que todos son malos, aquell@os que puedan elegir, que lo hagan bien. Si para ell@s su trabajo es la primera elección en su lista de preferencias, fantástico, pero si pretenden disfrutar el camino y no sólo la llegada a meta, entonces creo que se equivocan.

"le has comprado una camisa preciosa a mi marido, le va a encantar" decía una...primando el objeto por encima de lo realmente relevante, el gesto, el deseo de acertar, ofrecer un momento de ti mismo a otra persona.

Mis tiempos son otros. Defiendo el esfuerzo y el trabajo, pero aún más la posibilidad de tener una vida verdaderamente mía. Y hablo por experiencia propia, cuando en una etapa profesional ya pasada el trabajo me dejaba plenamente insatisfecho.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Absurda pizca de felicidad


Es curioso lo que uno se plantea compartir en ocasiones...Hoy me ha sucedido algo que para mucha gente no pasaría de ser una estupidez, pero que a mí me ha llenado el día.

Esta noche, a eso de las 21:30 he salido del pabellón donde voy a practicar deporte y al que tengo que llegar en coche, ya que se encuentra en un pueblo vecino. Como durante toda la tarde, la lluvia seguía empapándolo todo, de modo que he corrido hacia el coche para no pillarme el resfriado del año, puesto que iba en pantalón corto y todavía sudoroso de la clase. Una vez dentro he tenido un par de breves conversaciones telefónicas por móvil con personas que me importan. Lo cierto es que apenas hemos cambiado unas palabras. Tras ello he arrancado el coche y he tomado la carretera que separa ese pabellón de mi casa (unos cuatro kilómetros) mientras en el reproductor de cds Bon Jovi interpretaba una versión del tema de Leonard Cohen "Alelujah".

Unos 1000 metros antes de llegar a la rotonda que indica la entrada a mi pueblo, mientras el sonido de las gotas golpeando las lunas y el metal del coche daban un fondo especial a la canción, me he emocionado. Posiblemente se deba a la melodía creada por el Sr. Cohen, o quizá la tarde-noche otoñal, no lo sé con certeza. Lo que sí sé es que a veces sólo es necesario saber que tus seres queridos están bien, que en otoño llueve simplemente porque es otoño, o que una canción puede estremecer. Y también sé que a veces todo eso se junta y, sin motivo alguno (pero por qué ha de necesitarse uno) surge una absurda pizca de felicidad. 

Hoy, para mí, ha sido ésto. En otras ocasiones una puesta de sol o una mirada al cielo en una noche estrellada, un instante fugaz en una tarde de sofá y película en buena compañía, una frase especial durante una charla intrascendente con un amigo... Para los demás puede ser cualquier otra cosa.

Una absurda pizca de felicidad en un mundo en crisis, lleno de lamentos justificados o no, de injusticias y de dramas. Me aferro a esa pizca y deseo hacerla crecer hasta que no sea un momento esporádico, sino una forma de vida, una vida feliz.

Yo, por mi parte, estaré atento y dispuesto a recibir y disfrutar esos regalos y, aún más, a provocarlos. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Hoy te amo, mañana se verá

Ayer, parece ser, fue un gran día desde la óptica nacional e internacional: en cuanto a lo que nos toca más de cerca ETA anunció el cese definitivo de la lucha armada; en lo global, Gadafi ha muerto.

Del primer punto me voy a  abstener durante una temporadita de decir nada, no sea que vengan los de la  capucha y pongan otro bombazo así, porque les cuadraba en la agenda, y tanta historia de si no han entregado las armas o que si hacen el comunicado en castellano y mil soplagaiteces más al carajo. Me fío menos de esta fauna que de los bancos, que no es decir poco.

Del segundo he decidido seguir la máxima "una imagen vale más que mil palabras" -con la que por cierto, no estoy de acuerdo- y os dejo unas fotos que entiendo son bastante reveladoras. 



Sí, lo sé, es inconcebible ver a Gadafi sin su sombrerito (lamento no conocer el nombre adecuado del complemento) en la foto de abajo. ¿Cómo es posible? Seguro que el fotógrafo quiso pillarle a traición. Convencido estoy de que el libio iba a su aire y ni se quitaba las gafas ni miraba hacia el otro lado porque Berlusconi estaba contando una anécdota de cómo cambió la ley italiana para librarse de la cárcel -una vez más-. Maldito dirigente africano amigo de potencias europeas y americanas y últimamente personificación del peor demonio del mundo mundial, que no aguanta la misma historia más de tres cumbres de estado seguidas.

Tonterías aparte, no está mal que recordemos el pasado -no tan lejano- y analicemos el presente, que luego vamos de liberadores del mundo cuando hace cuatro días hemos vendido armamento al hijo del mal. Para que nos venga la clase política de los países "occidentales" con discursitos de ética y honestidad y nos vendan la importancia de ambas en las relaciones entre naciones y ciudadanos. 

Luego me preguntan mis amigos que por qué me da la risa cuando miembros del PSOE y del PP se llaman "desleales" mutuamente. Ni el Show de la Comedia.




jueves, 6 de octubre de 2011

Lo importante de la vida


Esta mañana hemos amanecido con la noticia de la muerte de Steve Jobs. 

En realidad algo así quizá no debería ser noticia, porque todos los días mueren miles y miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años el tipo ha pasado a ser alguien cercano, casi familiar, incluso para muchos de los que no somos fans acérrimos de los productos Apple.

Su marcha hace que diversas facetas empresariales merezcan ser analizadas: cómo evolucionará a partir de ahora Apple, qué inventos habrá dejado bajo llave el sr. Jobs y si alguno saldrá a la luz, cómo repercutirá ésto en las bolsas mundiales, ya bastante castigadas con la puñetera crisis...

Lo cierto es que nada de eso me importa hoy demasiado. Lo que me intriga son cuestiones más personales del individuo. No es que yo le haya seguido mucho, pero como decía antes Steve Jobs consiguió transformarse en una cara conocida a nivel mundial sin necesidad de ser modelo, futbolista o jugador de la NBA. Lo hizo por tener una mente brillante y ser capaz de transformar ideas en realidades.


Tengo curiosidad por saber qué hacía en su tiempo libre una persona con una fortuna espectacular, pero enferma; por saber si sus metas vitales se han visto satisfechas  o si se ha quedado a mitad de camino; si, en definitiva, ha hecho realmente de sus 56 años lo que ha querido o simplemente era fachada.

Obviamente, me quedaré con mis dudas, pero opto por creer que sí estaba convencido de que el camino a la satisfacción, a la calidad profesional y personal, era sentirse bien con lo que haces y querer superarte cada día.

Os dejo abajo una frase que quizá explique por qué este hombre hace que quiera saber más cosas de él. Lamentablemente, y como en tantas ocasiones sucede, se ha ido pronto.


"Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día sin duda estarás en lo cierto”. Causó una honda impresión en mí, y desde entonces, por los últimos 33 años, me he mirado en el espejo cada mañana y me pregunto: “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta es no por demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo".